
Aunque también es muy probable que algún guerrero apache, acertara también tomar este nombre, u otro similar y lo que encima llevan los santos, también es parte del aura.
En las religiones o sistemas filosóficos orientales, ya se trate de las escuelas hinduistas o budistas, consideran que el hombre no es un ser aislado sino que, aun cuando no sea consciente de ello, está integrado en todo el Universo así como en la divinidad.
Tener de nosotros mismos el concepto, de que somos solo un cuerpo físico que piensa y siente, es tan limitado como pensar que la flor, es solo hoja de color que huele.
Somos una compleja y sabia maquinaria conectada con cada uno de los pilares del Universo, y como dirían en alguna película de ciencia ficción y “más allá…”.
En la mayoría de las ocasiones pensamos que nuestra vida se desarrolla como consecuencia de un cúmulo de casualidades…de azares de suerte o de desgracia. Pocas veces somos conscientes, que cada instante vivido, es fruto y consecuencia, del movimiento de esa maquinaria. Simplemente nos limitamos a sentir en el mejor de los casos, que somos “esa flor”, sin saber que esta nace , crece y se alimenta a través de las raíces y el tallo.
¿Te has parado a pensar por qué cuando sientes angustia un nudo bloquea tu estómago, o cuándo tienes que afrontar una decisión importante que te provoca sentimientos intensos, un nudo en la garganta te impide decir nada? ¿Cuánto sientes malestar físico, has observado que te resulta complicado pensar con claridad?
Las emociones y sentimientos intensos, pueden nublar nuestro pensamiento e impedir y bloquear nuestras facultades físicas y mentales.
Esta claro que algo tiene que transportar esta información entre nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestro cuerpo físico. La conexión se realiza a través de nuestros cuerpos Energéticos, que en algunas tradiciones también son llamados cuerpos sutiles.
Estos cuerpos se componen de energía, como todo lo que existe y nos rodea.
No son cuerpos densos, como el cuerpo físico, por lo que habitualmente no podemos apreciarlos con la visión ordinaria; en cambio si podemos percibir sus efectos, su funcionamiento y sus intercambios de información.
Cada uno de los diversos cuerpos , tiene el mismo centro que el cuerpo físico, por tanto los cambios que se producen en su interior pueden afectar al cuerpo físico y viceversa. En grandes pinceladas, podríamos decir que estamos constituidos por los siguientes cuerpos:
- El cuerpo físico, es el que mejor conocemos, el único foco de interés para la mayoría de los científicos, investigadores y médicos. El que reconocemos cuando duele, y del que nos olvidamos cuando todo parece ir bien.
- El cuerpo astral o emocional: el que alberga nuestras emociones.
- El cuerpo mental: el cuerpo compuesto por nuestros pensamientos.
- El cuerpo causal: el cuerpo que contiene los recuerdos de todas las experiencias del alma.
- Los cuerpos espirituales: nuestra verdadera naturaleza. A través de estos planos nos ponemos en contacto con el plano de la vida Universal.
El yo superior, compuesto por los cuerpos causal y espiritual, es la fuente de nuestra sabiduría interna.
Cada uno de los cuerpos de energía, tiene un campo de irradiación denominado aura: el cuerpo emocional emite un aura emocional, el cuerpo mental un aura mental, y así sucesivamente. Como cada cuerpo tiene un rango de vibraciones característico, pueden coexistir simultáneamente en el mismo espacio. Cuanto mayor sea la vibración, mayor extensión del aura, de modo que el aura emocional se extiende más allá del cuerpo físico, el aura mental irradia más allá del emocional y las auras causal y espiritual irradian aún más lejos.
Los cuerpos energéticos están formados por una red de canales de energía , conocidos con el nombre sánscrito de nadis.
Donde se entrecruzan estos canales se forman vórtices de energía denominados chakras. En los principales puntos de encuentro se juntan docenas de nadis, creando los 7 chakras principales, por los que la información, fluye entre los cuerpos energéticos a lo largo de todos los canales. Cada chakra es el punto focal de un tipo de energía.