¿Recordais la primera vez que visteis algo que os impactó? ¿A que fue fantástico? ¿Qué ocurre con el paso del tiempo? Aquello que nos maravilló deja de ser interesante ¿Cómo es eso? ¿Qué ha sucedido? ¿Nos hemos cansado? ¿Cómo puede uno cansarse de algo hermoso, impactante y bueno?
Cada cual encontrará una razón, hasta habrá quien diga que nunca se cansa de algo que le gusta mucho… pero la mayoría, si, la mayoría pierden interés a medida que contemplan o vivencian lo mismo.
Personalmente esto es algo que me ha llamado la atención, especialmente cuando se trata de cosas materiales, por ejemplo: alguna prenda de vestir; parece que no podremos soportar el dejar adquirir aquel abrigo o aquel suéter de ese color que andábamos buscando. Para luego, una vez en nuestro poder, y a no pasar mucho tiempo… deja de ser tan importante, ya no es una “urgencia”.
Supongo que como todo el mundo, alguna vez rebuscando en el fondo de un armario habréis encontrado una de esas prendas olvidadas u objeto que en su momento fue supuestamente “decisivo” en vuestras vidas. Os propongo una cosa:
Tomad la prenda u objeto e intentad remontaros al momento en el que intentabais poseerlo de manera imperiosa o con mucha ansia. En cuanto evoquéis ese momento, deteneros en la emoción dejad que acuda a vuestro recuerdo y revividla. Una vez experimentada de nuevo, preguntaros ¿Qué fue exactamente lo que es impulso a adquirirlo? Dejad que acuda a vuestra mente la razón auténtica… ¿El motivo fue algo ajeno a vosotros? P.ej. una moda, si es así qué pretendíais con su adquisición. Cuando tengáis la respuesta, preguntaros si después del tiempo transcurrido realmente la prenda u objeto ¿Os aportó lo que buscabais? Si fue así ¿Todavía os lo aporta? O ¿Ha cambiado algo? ¿Qué?
Muchas veces nos identificamos con productos materiales de tal manera que olvidamos nuestro propio poder y capacidad de ser auténticamente felices sin recurrir a lo material.
Y en estas Fiestas ¿Con cuantos objetos estas asociando tu felicidad?