Efe / Paula Gil - Todos conocemos aquello de "polvo somos y en
polvo nos convertiremos" pero en EEUU cada vez más personas creen que
este proceso de volver a la tierra debería ser mucho más respetuoso con
el medio ambiente.
Los entierros naturales -aquellos que eliminan en lo posible la
utilización de ataúdes y productos químicos en las técnicas de
embalsamamiento- están ganando popularidad en EEUU gracias al auge de
todo lo verde y ecológico.
"La demanda está aumentando a medida que la gente se informa más sobre este tema", explica Joe Sehee, presidente de la organización Green Burial Council, dedicada a la promoción de los entierros ecológicos.
Sehee opina que los ciudadanos de EEUU se están dando cuenta de que
"pueden conseguir el tipo de entierro que ellos quieren y sin generar
contaminación".
Según una reciente encuesta de Asociación de Jubilados de los EEUU
(AARP en sus siglas en inglés), una agrupación con más de 35 millones
de miembros, un 21% de los mayores de cincuenta años prefiere un tipo
de entierro más respetuoso con el medio ambiente.
Las ventajas medioambientales son grandes si nos paramos a pensar en
que, además de polvo, es mucho lo que queda de los fallecidos que
reposan en los cementerios.
Según datos del Green Burial Council, en los entierros tradicionales en EEUU se emplean cada año 82.000 toneladas de acero, unas 2.500 toneladas de bronce y cobre y 1,4 millones de toneladas cemento, utilizado para mantener la forma de las tumbas.
Además, los procesos de embalsamamiento suponen residuos de hasta
3,1 millones de litros de fluidos basados en un componente llamado
"Formaldehyde", que la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de
EEUU (EPA) ha calificado de "probable agente cancerígeno".
Este componente puede acabar filtrándose hasta las aguas subterráneas y, además, supone un riesgo para los trabajadores de las funerarias, afirman en el Green Burial Council.
La alternativa es volver a la tierra de la forma más natural, sin
ataúd ni embalsamamiento, una opción que, por el momento, sólo es
posible en unos pocos camposantos de los EEUU.
"Estamos trabajando con los responsables de los cementerios, pero
actualmente menos del cinco por ciento del total ofrece la opción de un
entierro ecológico", asegura Sehee.
Menos daño también para el bolsillo
Un entierro "verde" puede resultar también mucho más económico para las finanzas de los difuntos y las de sus allegados vivos.
Mientras que en un funeral tradicional sólo el féretro puede costar
unos 8.000 dólares, los entierros ecológicos cuestan entre 300 y 4.000
dólares, dependiendo del precio del suelo dónde se decida reposar
eternamente.
Según Sehee, este tipo de entierros es también más lucrativo para
los cementerios que las cremaciones, "una alternativa preferida por
muchos". Pero para aquellos a los que lo de volver a la tierra sin
ataúd les resulte demasiado frío, una buena opción son los sarcófagos
biodegradables, que acaban de ponerse a la venta en el mercado
estadounidense.
Natural Burial Company es una firma de EEUU que importa a este país
féretros biodegradable europeos como el Ecopod, construido con papel
reciclado, o el modelo de madera "EveryBody Coffin", un ataúd cuya
simplicidad recuerda a los ataúdes de los campesinos de la Edad Media.
"Actualmente, estamos concentrándonos en el 'EveryBody Coffin'
porque consideramos que es una solución sensible para las necesidades
de los entierros verdes y las cremaciones limpias", explicó a Efe
Cynthia Beal, portavoz de Natural Burial Company.
Aunque no proporcionan cifras concretas, la firma dice que espera
vender este año un gran número de féretros biodegradables, entre los
que se encuentran varios modelos realizados en madera, papel reciclado
y mimbre.